La Fisioterapia ante el Covid-19: profesión y ciencia al servicio de la humanidad

EDITORIAL

El Hombre afronta en la actualidad una batalla sin paragón en el siglo XXI: la lucha contra el Covid-19, conocido coloquialmente como coronavirus.
Este virus ha puesto en jaque todos los engranajes humanos y materiales inimaginables que nutren hoy por hoy la compleja red de convivencia y supervivencia en la mayoría de los países del mundo, especialmente, en aquellos del quizá mal llamado mundo desarrollado o países en los que el estado de bienestar era, al menos hasta el momento, indiscutible. Este virus presenta una brutal capacidad de contagio (2 – 10 días antes de que el individuo presente síntomas) y mayor letalidad que otros virus semejantes ya conocidos por la ciencia (puede llegar hasta un 9 %).

El Síndrome Agudo Respiratorio Severo Coronavirus 2 (SARS-CoV-2) supone un reto de incalculables dimensiones a los servicios sanitarios y a la sociedad porque es un pulso a la vida. Eso hace que los sistemas sanitarios estén multiplicando sus esfuerzos a marchas forzadas, ya que el COVID-19 parece no dibujar una parábola ordinaria de casos, contagios y muertes, pues aunque sus síntomas son semejantes a los de una gripe o infección del tracto respiratorio común como la fiebre (89 %), la fatiga (38 %), la producción de esputo (34 %) o la disnea (19 %), ya se sabe que requiere, inexorablemente, al menos en un 5 % de los casos, ingreso en unidades de cuidados intensivos (con oxigenoterapia, especialmente si se es hombre, mayor, con comorbilidad coexistente y niveles elevados del dímero d y/o linfocitopenia). Por tanto, es fácil comprender que la masificación y saturación en los servicios sanitarios, especialmente en las áreas de cuidados intensivos, es inevitable, dada la feroz capacidad de contagio de este virus y las características demográficas y sociosanitarias de la población de los estados donde con más crudeza está atacando este virus que no entiende de costumbres ni fronteras.

Ante esta situación de obligada, desesperada e imprescindible respuesta sanitaria, la relevancia que puede tener una profesión sanitaria como la Fisioterapia cobra un nuevo sentido, pues nuestra profesión está presente en el contexto sanitario del sistema público y privado de salud tanto en la Atención Especializada como en la Atención Primaria. En estos momentos, en una situación crítica, la Fisioterapia se reinventa para formar parte de una revolución histórica en materia de tratamiento y gestión sanitaria que afecta e implica a todos los estratos sociosanitarios de los que la Fisioterapia forma o puede formar parte, dadas las circunstancias de emergencia sanitaria internacional ante una pandemia de orden mundial que está obligando a decretar el estado de alarma en muchos países, incluido España.

Así, y en un tiempo récord, las iniciativas se han prodigado desde diferentes sectores de nuestro colectivo profesional a nivel nacional e internacional para definir el rol del fisioterapeuta en el manejo del paciente ante el COVID-19, luchar por alcanzar un aumento real en la contratación de fisioterapeutas en las unidades más críticas, ajustar las plantillas de fisioterapeutas en función de las actuales prioridades sanitarias, aumentar las funciones y competencias del fisioterapeuta en las distintas unidades clínicas, distribuir mayor cantidad de fisioterapeutas en unidades de cuidados intensivos desde otras carteras de servicios, derivar pacientes que así lo puedan requerir a unidades de Fisioterapia no específicas, diversificar el trabajo del fisioterapeuta en el ámbito de la gestión sociosanitaria, integrar la Fisioterapia en los equipos de intervención cardiorespiratoria que aún no tuviesen dotación o asignación de Fisioterapia y asignar fisioterapeutas a cuidados ambulatorios en hospitales de campaña o instituciones habilitadas al efecto.

Y es que, ante una realidad que se diversifica y amplifica cada día con el inefable agravamiento de cuadros respiratorios y el aumento de fallecimientos (especialmente de personas con una mayor vulnerabilidad), la Fisioterapia se ha crecido ante la adversidad y no deja de aportar su entrega, esfuerzo y conocimiento en los momentos en los que más se nos necesita.
Así, y desde una perspectiva internacional, un equipo de fisioterapeutas expertos en Fisioterapia Cardiorespiratoria y Fisioterapia en Cuidados Intensivos ha elaborado un documento base que nace del originalmente realizado por el Dr. Peter Thomas y avalado por la Queensland Cardiorespiratory Physiotherapy Network, denominado «Fisioterapia en el manejo del paciente COVID 19 en fase aguda hospitalaria. Recomendaciones para guiar la práctica clínica» (1). Este documento, publicado el 23 de marzo de 2020 y traducido también al español, es un documento vivo y dinámico que puede verse enriquecido por nuevos hallazgos clínicos o terapéuticos pero que, en el momento actual, está sirviendo como referente para planificar y preparar a los/as fisioterapeutas en este contexto de intervención, incluyendo el cribado de pacientes y usuarios para determinar las indicaciones de Fisioterapia y la presentación y descripción de las principales intervenciones de Fisioterapia (movilización precoz, tratamiento postural con una especial incidencia en la posición prona, el manejo en pacientes con traqueotomías y la prescripción de ejercicio terapéutico, intervención en personas de mayor vulnerabilidad y comorbilidades, entre otras). Además, y ya en el contexto de nuestro país, la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR) y la Asociación Española de Endoscopia Respiratoria (AEER), de las que forman parte activa muchos fisioterapeutas expertos en Fisioterapia Cardiorespiratoria, también ha elaborado una guía de recomendaciones para la actuación con seguridad pacientes diagnosticados de COVID-19 (2), fundamentalmente para establecer homegeneidad de criterios diagnósticos, prevenir los contagios, desarrollar el ejercicio profesional con seguridad e implementar estrategias terapéuticas basadas en la evidencia científica.

También, la Asociación Española de Fisioterapeutas (AEF), los Colegios Profesionales de Fisioterapia, el Consejo General de Colegios de Fisioterapeutas de España, las sociedades científicas y profesionales, Universidades, algunos de los grupos de investigación más destacados del panorama nacional de la Fisioterapia, se han puesto a disposición de las instituciones sanitarias como consultores, asesores o entidades de apoyo y gestión para la actuación urgente en esta emergencia sanitaria, destacando la actuación de la AEF en la traducción del documento anteriormente citado sobre el manejo del paciente COVID-19 en fase aguda hospitalaria, la valiosísima información difundida por los colegios profesionales a la sociedad con mensajes fáciles y comprensibles (sin duda, se ha hecho un esfuerzo ímprobo de diseño de recursos en webs y redes sociales que han permitido la transferencia a la sociedad de muchos recursos en salud de enorme valor sanitario) o el liderazgo del Consejo General de Colegios de Fisioterapeutas de España en defensa del fisioterapeuta en el ejercicio libre de la profesión que se está viendo literalmente desprotegido tras la promulgación del estado de alarma sanitaria en España el 14 de marzo de 2020.

Y en esta última cuestión, dada la relevancia del ejercicio libre de la profesión en Fisioterapia, nos queremos detener especialmente para analizar las medidas adoptadas por el RD 464/2020, de 14 de marzo, por el que se declara el estado de alarma para la gestión de la situación de crisis sanitaria ocasionada por el Covid-19, pues la confusión ha sido extraordinaria y, desgraciadamente, aún continúa.

Así, siguiendo el informe desarrollado por el abogado M. Benítez (3) , el punto de partida de nuestro análisis lo comporta el Real Decreto 463/2020, de 14 de marzo, y en particular el Artículo 10 por el que suspende la apertura al público de los locales y establecimientos minoristas, a excepción de […] establecimientos farmacéuticos, médicos, ópticas y productos ortopédicos. De este artículo, directamente, no se puede determinar que los establecimientos dedicados a la actividad de Fisioterapia deban cerrar taxativamente, es más, pueden formar parte de la excepción que permite la continuidad de su actividad al entrar dentro de la consideración de «establecimientos médicos», y además, algunas consejerías, como la Consejería de Salud y Familias de la Comunidad Autónoma Andaluza adopta una serie de medidas en relación a la actividad que se va a continuar desarrollando y la que no (o se va a llevar a cabo de forma distinta) tanto en el ámbito público como en el privado, y ahí siguen estando sin definir las clínicas de Fisioterapia, por lo que la confusión está garantizada para el colectivo profesional: ¿se continúa o no con las clínicas de Fisioterapia abiertas? Y en el caso de hacerlo, ¿de qué forma se llevará a cabo la labor profesional? ¿Dispondrán los fisioterapeutas de las medidas de prevención y seguridad laboral para evitar contagios? La repuesta a esta última pregunta es clara: en ningún momento se ha distribuido material de prevención y seguridad a los profesionales sanitarios para poder continuar con nuestra actividad laboral, actividad laboral que implica el tacto, contacto y proximidad respecto al paciente.

En este sentido hay un hecho que creo resulta especialmente clarificador, y es que esta orden autonómica suspende los tratamientos ambulatorios, también los de Fisioterapia, quedando suspendida incluso la actividad en aquellas especialidades que no forman parte de la cartera de servicios del Sistema Nacional de Salud o de la cartera complementaria del Sistema Público de Salud Andaluz. Por tanto, desde esta perspectiva se establece de forma clara el cese de la actividad de Fisioterapia, aunque también la norma establece que dadas las circunstancias cambiantes en esta pandemia se puede requerir una estructuración de servicios en aras de poder atender en las mejores circunstancias posibles a los afectados ante las situaciones derivadas de la pandemia, lo que puede redefinir las circunstancias laborales en Fisioterapia. Además, los autónomos, siendo un sector prioritario en Fisioterapia y por el Artículo 17, pueden requerirse para prestación extraordinaria por cese de actividad para los afectados por declaración del estado de alarma, por lo tanto, de nuevo, es justificable que los fisioterapeutas vivan en una situación de permanente confusión, con sus clínicas cerradas pero a disposición de las autoridades sanitarias.

Pero más allá de esta confusión puramente laboral, creemos que son muchas las actuaciones que se pueden llevar a cabo desde los centros de Fisioterapia y que hoy por hoy no se pueden realizar por falta de recursos de prevención básicos, y por tanto, también debemos contemplar esta cuestión ética que como profesión de salud tiene la Fisioterapia con la sociedad, pues su compromiso debe hacer de los fisioterapeutas una profesión indispensable en estos momentos de crisis y no una profesión sanitaria que quede marginada o sea obligada a ponerse de perfil, pues con ello, también se margina a la sociedad y se limita su recuperación.

Desgraciadamente desde este editorial nos toca apoyar el grito unánime del colectivo de fisioterapeutas de toda España que clama «cerrar sus manos» ante una legislación que suprime los tratamientos ambulatorios de los centros sanitarios pero que, aun ordenando el cierre de las clínicas, sugiere una disposición como profesión sanitaria y conduce a casi 60.000 fisioterapeutas a una situación de indefensión, pues la diatriba entre poder ejercer nuestras competencias profesionales en una situación de emergencia sanitaria pero evitar los contagios de manera eficiente es una cuestión que no se ha tenido plenamente en cuenta en profesiones como la nuestra que, sin duda, puede ayudar y mucho en ciertas fases de esta enfermedad y en grupos concretos de pacientes. Claramente, la falta de previsión para proteger a los fisioterapeutas y, en general, a todos los profesionales sanitarios ha sido un grave y clamoroso error por parte de las autoridades competentes. Desgraciadamente, quizá solo el paso del tiempo va a poderlo juzgar, pues muchas de las personas que lo hayan sufrido ya no estarán aquí para reclamarlo.

Si algo nos deja claro esta crisis es que la inversión en Ciencia e Investigación que se estaba realizando es realmente ínfima y que los recursos derivados hacia la Salud de las personas son imprescindibles y nunca debemos relajar nuestros esfuerzos como ciudadanos en exigir más y mejores recursos en esta materia. Y respecto a la profesión que nos toca y nos duele en este editorial, la Fisioterapia, no nos va a quedar otra que requerir, con más ímpetu y urgencia si cabe, un refuerzo real de plantillas en Atención Primaria y Especializada, una actualización y transferencias de competencias demandada desde hace décadas y un aumento contundente de Fisioterapeutas en el ámbito cardiorrespiratorio, cuidados intensivos y cuidados paliativos (entre otras áreas), para que cuando todo esto pase podamos mirar al futuro con humildad por todo lo sufrido, con admiración por todo lo aprendido y con solvencia por todo lo construido.

Ante esta situación de pandemia mundial y emergencia sanitaria sin parangón, todos los esfuerzos son pocos, pero ninguno de ellos prescindible. Por tanto, nos gustaría destacar que las iniciativas surgidas desde la Fisioterapia (también desde pymes y de forma individual) no sólo están nutriendo de conocimiento a todos los fisioterapeutas que están en la primera línea de batalla contra el virus, sino que también están dotando a las instituciones sanitarias de avales para confiar en una profesión fuerte que se crece en momentos de profundas crisis y que transfiere a los que más lo necesitan todo un universo de salud y conocimiento con cercanía, eficacia y humanidad.

Por todo ello queremos elevar desde Cuestiones de Fisioterapia un aplauso fuerte y prolongado a todos los profesionales sanitarios pero, especialmente, a los fisioterapeutas que han cerrado sus centros, a los que esperan para incorporarse de urgencia, a los que se han puesto disponibles en las bolsas de trabajo, a los que tienen cargos de gestión, a los que ya están en primera línea de intervención, a los voluntarios, a los académicos, a los científicos y a los que se reinventan cada día para ser la mejor versión de sí mismos, para que llegue nuestro grito a los más altos estándares institucionales, sanitarios y sociales como reconocimiento a una profesión que lleva en sus genes y esencia la calidad de vida de las personas, sean cuales sean las circunstancias, pues no hace falta una tercera guerra mundial para que la reeducación funcional se reivindique como imprescindible, pues ya estamos viendo que solo hace falte un virus mutante para balancear de forma aun inmedible los fundamentos de la convivencia consolidados desde la segunda mitad del siglo XX.

La Fisioterapia está preparada para asumir nuevos retos y no habrá virus que destruya la ilusión por alcanzar una vida mejor.

Profª. Dra. Raquel Chillón Martínez
Directora Académica Grado en Fisioterapia
Centro Universitario San Isidoro – Universidad Pablo de Olavide
Sevilla, España